El Monte Tronador (3.491 m) es un imponente estrato-volcán geológicamente inactivo, que se alza majestuoso en la frontera entre Chile (Región de Los Lagos) y Argentina (Provincia de Río Negro). Destaca no solo por su altitud, sino por el indomable entorno salvaje que lo custodia. Su nombre no es una metáfora: es una advertencia constante provocada por el estruendo de los desprendimientos de hielo de sus siete inmensos glaciares colgantes; un rugido que resuena en los valles y recuerda a las cordadas que es lo que están desafiando.
Para quienes vivimos en el Sur de este continente, el Tronador es la representación máxima del montañismo austral: una transición brutal que va desde la densa selva valdiviana a nivel de lago, hasta las grietas expuestas de glaciares colosales y rimayas técnicas.

LOS PRIMEROS ASCENSOS
Este gran macizo, está coronado por tres cumbres bien definidas, cada una con su propia conquista en una época dorada de la exploración andina:
CUMBRE INTERNACIONAL (3.491 m): El punto más alto y límite fronterizo. Escalada por primera vez en solitario por el osado montañista alemán Hermann Claussen el 29 de enero de 1934, una proeza mítica para sus tiempos.
CUMBRE CHILENA (PICO MATTEODA) (3.410 m): Ubicada íntegramente en territorio nacional. Su primera ascensión se logró apenas un mes después de la internacional, el 28 de febrero de 1934, por una legendaria cordada italiana compuesta por el conde Aldo Bonacossa, Luigi Binaghi y Giusto Gervasutti. La bautizaron en honor a Sergio Matteoda, héroe del rescate del dirigible Italia en el Polo Norte.
CUMBRE ARGENTINA (3.310 m): Situada en el sector oriental, ascendida por primera vez en 1936 por Hans Nöbl, Alex Hemmi y Heriberto Schmoll.
LOS 3.000 QUE PARECEN 5.000
No dejes que los 3.491 metros del Tronador te engañen en el papel. Debido a su ubicación en la latitud 41°S y su proximidad al Océano Pacífico, la montaña recibe de golpe los sistemas frontales marítimos. Esto se traduce en vientos “puelches” implacables, tormentas blancas repentinas y un congelamiento extremo.
La línea de nieve y el ambiente glacial comienzan a altitudes llamativamente bajas en comparación con los Andes Centrales. Aquí, las condiciones de la isoterma cero varían de forma dramática en pocas horas, convirtiendo un plácido nevero en un espejo de hielo cristalino o abriendo grietas que el día anterior parecían puentes sólidos. No te dejes engañar.

DESAFÍOS DEL TERRENO
Planificar el Tronador, especialmente si se accede por la vertiente chilena, requiere una estrategia impecable que va mucho más allá de la resistencia física:
– La Selva Valdiviana: Avanzar por el bosque sin huella clara puede transformar una jornada entre campamentos en un extenuante ejercicio de 12 horas abriendo paso con machete, sorteando ñirres y usando navegación fina.
– Cruces de Ríos: Los ríos Peulla y Blanco se alimentan directamente del deshielo. Un cruce que por la mañana llega a la rodilla, puede convertirse por la tarde en una trampa peligrosa con el agua a la cintura y una potencia desbordante (ruta clásica vía Casa Pangue).
– Tránsito Glaciar y Ventana de Tiempo: El glaciar Casa Pangue es un territorio caótico, agrietado y vivo. Exige un dominio absoluto de las técnicas de encordamiento y rescate en grietas. Además, la constante caída de material obliga a planificar jornadas de cumbre con “horarios alpinos” estrictos para superar las palas expuestas antes de que el sol caliente el macizo y comiencen a literalmente volar las piedras (particularmente importante para acceder a la cumbre internacional).

VÍAS DE ACCESO: DOS POLOS OPUESTOS DE UN MISMO CERRO
En la actualidad, las opciones para aproximarse al Tronador definen por completo el carácter de la expedición. La ruta tradicionalmente frecuentada, con refugio y buena vía de acceso vía Argentina, versus la aventura solitaria hacia lo poco explorado de la vertiente Chilena.
VERTIENTE CHILENA (Vía Peulla)
Es la ruta de la exploración pura y el aislamiento. El viaje comienza cruzando en catamarán el Lago Todos Los Santos desde Petrohué hasta Peulla. A diferencia de la vertiente oriental, aquí no hay senderos turísticos ni refugios; es un ascenso que exige autogestión absoluta y el verdadero espíritu del montañismo de la vieja escuela.
VERTIENTE ARGENTINA (vía Pampa Linda)
Es el acceso más concurrido y logísticamente amigable. Se ingresa por el Parque Nacional Nahuel Huapi hasta el sector de Pampa Linda. Desde allí, un sendero muy claro y marcado asciende hasta el Refugio Otto Meiling, emplazado estratégicamente entre los glaciares Castaño Overo y Alerce. Es la vía estándar para intentar el Pico Argentino o la exigente canaleta que conduce a la Cumbre Internacional.